Nuestra estancia en Xi’an fue breve pero intensa, estuvimos tan solo un día y medio. Hay que decir que las distancias en Chinas son brutales, o te mueves en avión o te puedes tirar bastantes días viajando en tren o autobús.
Salimos del aeropuerto de Beijing a media tarde, después de desperdiciar toda la mañana y parte de la tarde en un centro comercial de la capital (y es que la noche anterior, la del día de la Muralla China, salimos de “fiesta” por lo que nos levantamos un poco más tarde de la cuenta).
Era nuestra primera experiencia con aviones chinos y nos quedamos bastante impresionados. La compañía es Hainan Airlines y a parte de un trato excelente, una cena aceptable y asientos cómodos, cada pasajero disponía de una pantalla en su asiento con películas, series, música y hasta videojuegos.

Llegamos a Xi’an a las 22:00 p.m. Xi’an tiene 3 millones de habitantes. En España sería una gran ciudad, pero viniendo de Beijing con más de 25 millones de personas, puede llegar a parecer un pueblo.
Índice
Cómo ir del aeropuerto al centro
Autobús desde el aeropuerto de Xi’an hacia el centro de la ciudad donde teníamos el albergue (habitación compartida con otras 4 personas), check in, dejamos las mochilas y a dar una vuelta por el centro. En el autobús conocimos a un chica australiana, Janice, con la que quedaríamos al día siguiente para ir a ver los Guerreros de Terracota y pasar el día.
Por cierto, el precio es de 25 CNY. El viaje dura una 1 hora, y con un total de 5 líneas de autobuses. Es tan simple como preguntar “center” y te dirán cuál es.
Contaminación en Xian
La sensación que te da nada más pisar el suelo de Xi’an es de agobio, humedad, calor, picor y sequedad en los ojos… A medida que te vas acercando al centro de la ciudad te das cuenta de la contaminación que hay. El cielo por la noche está completamente rojo, da miedo.
Aquí podéis ver el mapa de contaminación en Xian a tiempo real.

No es nada complicado moverse por el centro de Xi’an. Uno de sus dos templos más importantes, el Templo de la Campana está situado justo en una rotonda en el centro de la ciudad. El único problema es para pasar de una acera a otra, se tiene que hacer vía túneles subterráneos, no hay pasos para peatones.
Barrio Musulmán de Xian
Una vez soltamos las maletas nos dirigimos a uno de los barrios más famosos de toda China, el Barrio Musulmán de Xi’an.
El Barrio Musulmán es la idea “equivocada” que tiene la gente de China, lo que han podido ver en la T.V. o programas como Callejeros. Es decir, calles con letreros luminosos, mucha gente, puestos de comida exótica y mucho ambiente. El Barrio Musulmán comprende varias calles céntricas, repletas de chinos musulmanes (normalmente vendedores) y turistas.

En esta ocasión tuvimos más dificultades de la cuenta para cenar, no entendían nada de inglés y querían cobrarnos bastante por unos simples pinchitos callejeros. Al final encontramos otro puesto donde cobraban el pinchito a 0,6 céntimos de €. Pedimos varios (no sabemos de que carne serían) y salimos chorreando de sudor entre lo picantes que estaban, el calor que hacía y una sopa ardiendo que nos pusieron gratis (suponemos que era para apaciguar el picor).

Paseando por las calles del Barrio Musulmán empezamos a entender la contaminación que había en esa ciudad. Basura tirada por todas partes, suciedad y mal olor, no era muy agradable pasear por ciertas calles.

Guerreros de Terracota
Si no te quieres complicar la vida, lo mejor es que reserves una excursión a ver a los Guerreros de Terracota, donde incluye transporte, entrada y todo lo que necesitas.
No queríamos más, a dormir que a las 08:00 habíamos quedado con Janice en uno de los pasos subterráneos del centro.
Allí estábamos puntuales al día siguiente, ilusionados por ir a ver uno de los mayores descubrimientos del siglo pasado, una de las maravillas del mundo; los Guerreros de Terracota.
Bonito mientras duró. Demasiado bombo para tan “poco” que ver. Los Guerreros de Terracota o como los conocen allí los lugareños por su nombre en ingles, Terracota Warriors, están a las afueras de la ciudad, por lo que hay que hacer varios transbordos en taxi y autobús.

Se llega a una gran explanada donde hay 4 pabellones, en cada uno se pueden ver diferentes cosas. Uno es para las figuras de los caballos de guerra, otro para ver un documental acerca de la historia de los guerreros, otro tiene un poco de todo y pabellón central, el más grande e importante donde están los guerreros desenterrados.
En ese pabellón central hay más de 1000 guerreros, muchos de ellos sin restaurar o por partes. Cada uno de ellos tiene rasgos diferentes, no hay dos iguales. Y lo más sorprendente de todo es que se estima que lo descubierto es solo el 10% de lo que hay enterrado.

Una vez visto todo y culturizados no había más que hacer en esa zona. Tocaba volver al centro, almorzar y visitar las Torres.
La Torre de la Campana y la Torre del Tambor
La Torre de la Campana está justo en la rotonda central, la Torre del Tambor está a escasos 15 minutos (la entrada a una cuesta 3€, las dos incluidas son 5 €). Son las dos prácticamente iguales, solo que los adornos de una son campanas y los de la otra tambores, no se complicaron mucho los chinos estos.

Una vez vimos ambas Torres, en la Torre del Tambor tuvimos la suerte de ver un show musical con tambores (vídeo de abajo) nos fuimos los tres a tomarnos algo y descansar, ya que por la noche cogíamos otro vuelo destino Guilin. Nos esperaba la China más rural.
Link: Siguiente día; qué ver en Yangshuo.
Preparativos del viaje a China
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- Otros artículos de China: vacunas para ir a China, imprescindibles de Pekín, Palacio de verano Pekín, qué ver en Yangshuo, Shanghai, itinerario de viaje a China.




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enero 13, 2013 at 4:14 pm