Taberna der Guerrita

Fue un día a principios de agosto de este año, uno de los muchos que he visitado Sanlucar de Barrameda, pero esta vez con aire fresco de poniente, que invitaba a caminar y perderse por sus callejuelas llenas de gente y veraneantes, por el centro, por la plaza del Cabildo, cuando decidimos poner rumbo a una de las tabernas más reconocidas de la ciudad.

No está cerca, una buena caminata nos esperaba deambulando por calles, pasando por delante de casas solariegas, de indianos, genoveses y gentes de otros lares, que aquí establecieron la sede de sus prósperos negocios.

Al final siempre se llega a algún sitio, pero este es especial, es una taberna situada en el viejo barrio marinero, cerca del Guadalquivir. Allí está, es una casa con muchos años pero bien conservada, que forma esquina, con zócalo de color verde oscuro y fachada de blanco y albero, con rejas pintadas de verde, y una bandera que la señaliza, ondeando al viento.

Taberna er Guerrita

De la parte superior de la casa sobresale una flecha que sostiene un cartel redondo que pone: «Taberna der Guerrita«. Una taberna que desafía las construcciones modernas con su estilo clásico y antiguo, pero al mismo tiempo, nos evoca la vida de esta gente en el pasado, un refugio de marineros para pasar un rato charlando, frente a una copa de manzanilla y una tapa de pescado fresco. Hablando de sus recuerdos, de sus amores y pasiones, del mar y los viejos pesqueros. De la pesquería que hicieron la última noche, de las penurias y dificultades pasadas y también de los buenos momentos. Un lugar de encuentro para recordar, y también para olvidar junto con los amigos de siempre, mientras toman una copa y saludan al nuevo día.

Entramos en el establecimiento, y nos sentimos como si estuviésemos en otra época diferente y lejana en el tiempo. El interior es una especie de museo todavía vivo, un local ambientado en el pasado, que conserva su peculiar estilo. Nos invade la emoción de estar en un sitio especial.

El ambiente es cálido y agradable, con aroma a vinos añejos. La decoración es de taberna antigua, con techos de vigas, y mostrador y bancos de madera.

Las paredes llenas de cuadros viejos, de toreros y corridas pasadas, barricas de roble por todos lados, como suspendidas de las vigas o agrupadas juntas, muchas botellas almacenadas en vitrinas, maquetas de galeones y barcos, utensilios y objetos de anticuario. Y algunos parroquianos dejados caer sobre la barra charlando frente a una copa de manzanilla.

Esta taberna la fundó Manuel Guerra y su mujer Mercedes Monge en el año 1.978. Manuel siempre estuvo relacionado con los vinos, empezó de arrumbador, luego ejerció de tabernero, y actualmente la lleva su hijo Armando, que sin modificar la taberna y manteniendo su esencia, la está innovando poco a poco.

En la trastienda nos enseñaron una habitación repleta de botellas de colección de diferentes clases de vinos, de los más especiales que existen en Andalucía y también de otras regiones. Y una vitrina con cientos de botellines pequeños.

Degustando vinos en Sanlucar

Taberna er Guerrita

Los que estuvimos allí, tuvimos la oportunidad de ser atendidos por el propio Manuel, quien nos enseñó la taberna, sus barricas y todas las dependencias. Y en la taberna, pudimos degustar las diferentes variedades que tiene.

Manzanillas y vinos

Nos explicó el proceso de elaboración de la manzanilla, su crianza y madurez en la bota, la formación de la flora en la parte superior, con su visionado iluminado tras un cristal. Y tuvimos la oportunidad de probar excelentes vinos, como el aroma suave y cálido en boca de la manzanilla, y las diferentes variedades de olorosos y palo cortado, exquisitos al saborearlos.

Coñac de barrica especial

Y el privilegio de degustar una copa de coñac, de una barrica especial, que me dejó encantado por su aroma y sabor. Un coñac único y apreciado por los entendidos.

Además, en la taberna puedes pedir una variedad de tapas, como choco con garbanzos, pescado frito, atún en escabeche o pulpitos aliñados, entre otras.

Me llevo un grato recuerdo de mi estancia en esta taberna tan típica y única, que espero no desaparezca nunca, conservando su añeja esencia para el disfrute de posteriores generaciones. Espero volver otro día en compañía de Juan, Chema, Antonio, Paniagua, y Goyo, deseando buenos vinos para todos.

Apasionado de los viajes y del disfrute de la gastronomía.

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