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casa de colores en viena Hundertwasserhaus

Viena en 4 días: conociendo la capital de Austria

Viena en 4 días: conociendo la capital de Austria
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Veníamos de Praga, y siguiendo el Itinerario por Europa, rumbo a Viena, la capital de Austria.

El autobus (Flixbus) salía a las 14:00 de ÚAN Florenc bus station y llegaba a las 18:10 a Vienna Erdberg (VIB) por un módico precio de 15 €, incluido Wifi y botella de agua.

Llegamos sin problemas y más o menos a la hora prevista, pero tras la paliza y sabiendo que teníamos 4 días por delante decidimos tomarlo como un día de transición, por la paliza del viaje en autobús y para descansar un poco las piernas. Por lo que después de llegar al hotel, fuimos a cenar y dar un paseo nocturno por la calle comercial Mariahilfer strasse.

Objetivos culturales en Viena

Una de las urbes europeas más elegantes y cosmopolitas. En un solo día, con un buen ritmo, se puede ver -por encima- toda la parte histórica del centro al estar concentrada.

El objetivo era  empezar cerca de la parada de metro de Stephansplatz, e ir por orden de cercanía disfrutando de los siguientes monumentos y siendo el colosón final un espectáculo en la Ópera de Viena:

  • Catedral de San Esteban.
  • Ayuntamiento.
  • Ópera de Viena.
  • Palacio Hofburg.
  • Bolsa.
  • Parlamento.
  • Hundertwasserhaus.
  • Palacio Imperial de Hofburg.

Esa era la idea inicial, pero os cuento lo que hicimos, ya que al final por factores ajenos (cansancio, cambio de planes sobre la marcha, etc) cambiamos un poco la idea inicial. Entonces, mi recomendación para un viaje de 4 días por Viena (o 3), es que sigáis un orden de cosas que queráis ver, asignándoles importancia, y en base a eso y vuestras ganas, cansancio u otros factores ajenos veáis lo que os de tiempo.

La Ópera de Viena

Madrugamos (gracias a dormir bien el día anterior) y nos dirigimos a la parada de metro Stephansplatz, la cual está bastante cerca del hotel donde estábamos alojados: Kolping Wien Zentral (perfecta calidad/precio y muy céntrico. Échale un ojo en Booking aquí).

Desde ahí y sin ningún tipo de guía/mapa empiezas a orientar fácilmente siguiendo a las multitudes, avenidas más grandes y señales. Nuestro primer destino era la Ópera de Viena, la cual está en una avenida bastante transitada y donde no hay forma de sacar una foto limpia de la fachada sin topar con cientos de transeúntes, autobuses o tranvías.

opera de viena

Una vez allí, empiezas a sentir ese gusanillo que te hace decir: “¿Ya que estoy aquí no voy a ver un espectáculo?“. Nos acercamos a las diferentes entradas de la Ópera, donde había vendedores disfrazados de Mozart vendiendo entradas a todos los turistas.

Nos paramos y vimos la oportunidad de poder entrar a precio estudiante y disfrutar del espectáculo… Pero mejor que veáis todos los detalles en este otro post: ¿Merece la pena la Ópera de Viena? con vídeo incluido.

Si rodeáis la Ópera de Viena (a la izquierda de la foto superior) en dirección al Museo Albertina, podréis subir las escaleras y tener unas vistas increíbles a la Ópera de Viena y otros edificios antiguos de la zona, como en la foto de abajo. Visita imprescindible:

vistas desde la opera de viena

La calle más comercial

Kaerntnerstrasse es la calle más comercial de Viena. Va desde la Ópera hasta la Catedral, y en ella podrás encontrar -aparte de mucha gente- tiendas de todo tipo, bancos, restaurantes, museos, galerías o estudiantes tocando música clásica para ganarse un dinerito.

Nosotros tomamos el “shortway” atajando para llegar a la Catedral de Viena (la cual vimos desde fuera, sin entrar dentro). Pero merece bastante la pena, por el enclave céntrico y la fachada y arquitectura que tiene (a mi me recordó bastante a la Sagrada Familia de Barcelona).

calle de tiendas en viena

Palacio Imperial de Hofburg

Nuestro siguiente destino era el Palacio de Hofburg. Al igual que en la Catedral, no entramos en ninguno de los museos que alberga, como el de la famosa emperatriz Sissi, pero si que aprovechamos para ver todos sus rincones por fuera.

La entrada principal es una plaza llena de carruajes con caballos y la Iglesia de San Miguel, que merece la pena ver. Eso sí, el olor en esa plaza es… “peculiar”.

Es uno de los lugares más visitados de toda Austria, con más de 3 siglos de historia han pasado por sus paredes decenas de estilos como el gótico y cada uno de sus edificios alberga un pedazito de historia del país y la ciudad, con plazas internas como estas:

palacio Hofburg

Y justo a la salida, la típica foto del Palacio:

palacio Hofburg en viena fotos

Plaza de María Teresa

A la salida del Palacio de Hofburg, cruzamos una calle hasta legar a la Plaza de María Teresa. Un espacio amplio con dos edificios monumentales similares, uno enfrente del otro.

El Museo de Historia Nacional de Viena, el cual se inauguró en 1889 al mismo tiempo que el Museo de Historia del Arte. Ambos museos tienen una fachada idéntica y están situados uno enfrente del otro al otro. Ambos edificios se construyeron para alberga los enormes tesoros y colecciones de los Habsburgo.

La Plaza de María Teresa es el lugar ideal para descansar unos minutos tras la visita al Palacio mientras se disfruta de la tranquilidad y belleza arquitectónica del entorno. Además, tiene jardines preciosos, que permiten tomar fotografías como ésta 🙂

maria jesus cardenas mendez

Ahí acabó nuestro segundo día en Viena (obviando que el primero fue mitad de descanso, mitad de paseo sin rumbo y toma de contacto). Cenamos en un italiano en la calle comercial de Kaerntnerstrasse y nos fuimos a dormir relativamente pronto.

El siguiente y tercer día nos iba a llevar a dos partes de Viena que estaban lejos la una de la otra, por lo que habría que recorrer grandes distancias y perderíamos bastante tiempo solo en transporte y paseos.

Empezamos por…

Casas de colores Hundertwasserhaus

casa de colores en viena Hundertwasserhaus

Estas famosas casas de colores se conocen como “Hundertwasserhaus” y no son más que un complejo residencial construido hace poco más de 40 años por el artista Friedensreich Hundertwasser.

Es una visita que merece la pena, aunque sea solamente por apreciar esta obra arquitectónica. Eso sí, no están nada céntricas, por lo que tendréis que coger transporte para llegar allí. Puzzle de colores, con paredes y secciones con diferentes tamaños y texturas, y con árboles gigantes asomando sus ramas por las ventas que le dan un aroma pintoresco y de cuento de hadas.

Justo en frente encontrarás un centro comercial bastante curioso, con una cafetería, tiendas de recuerdos y las obras del artista:

casa de colores viena por dentro Hundertwasserhaus

En unas 2 horas (transporte incluido) terminaréis vuestra visita a este complejo artístico, pero mi recomendación es que si tenéis tiempo paseéis por la zona, que pese a no tener ningún monumento de renombre, tiene bastante encanto y no es tan turístico.

Palacio Schönbrunn

Línea U4 del metro y dirección al Palacio Schönbrunn, la antigua residencia de verano de la familia imperial.

La fachada es simétrica, construida en el Siglo XVII, la cual, no me impactó visualmente.

Schönbrunn palacio viena

Pero una vez dentro, pasando a la zona interna de los jardines, la percepción cambia radicalmente. Jardines muy bien cuidados con todo tipo de flores formando espirales y decoraciones inverosímiles en una explanada que llega a una inmensa fuente llena de peces, justo antes de la subida a la colina.

jardines palacio Schönbrunn

Ahí termino nuestro tercer día, contemplado la puesta de sol desde el parque, sentados bajo la fuente.

El último y cuarto día (mañana) la dedicamos a comprar souvenirs y pasear por la calle comercial y sucedáneas para despedir Austria con un grato sabor de boca.

En definitiva, Viena es un destino imprescindible en tu ruta por Europa y que no te dejará indiferente. Una mezcla de historia, grandeza y poder, con mucho que ver y hacer.

En nuestro caso fueron casi 4 días (3 días y medio), que nos tomamos con mucha calma y de forma un poco desorganizada, pero disfrutando cada paseo y admirando cada calle. Es por eso que os dejo lo que más nos llamó la atención y aquellos imprescindibles para que os organicéis según el tiempo que tengáis.

Viajero incansable, friki, marketing lover y soñador inconformista. Me considero una persona inquieta, curiosa y un bastante friki. Viajar es una de mis grandes pasiones y siempre que tengo un hueco libre, lo aprovecho viajando a cualquier parte del mundo.

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