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como es un hammam en marruecos

Mi primera experiencia en un Hammam tradicional en Marruecos

Mi primera experiencia en un Hammam tradicional en Marruecos
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No voy a empezar el post diciendo: “no tiene nada que ver un hammam tradicional marroquí con uno en España”, porque nunca he pisado uno fuera de Marruecos, aunque intuyo que son la noche y el día.

Era mi primera experiencia con hammams en Marruecos y todavía la recuerdo como si fuese esta mañana.

Todo fue idea de Abdul (si vais a Conil, preguntad por él en el bar La Tertulia). Nuestro local y particular amigo que nos hizo de guía, aun estando de vacaciones en su tierra natal.

Descubriendo el Hammam Al Blad en Chaouen

Quedamos con él a las 22:00 h. en la plaza principal de Chaouen, antes de cenar y, sin ningún preparativo ni experiencia previos entramos en el local.

Lo primero que vimos fue una sala grande con varias “taquillas” (sin candado ni seguridad) con una hilera de asientos debajo, donde los locales se cambiaban de ropa y acababan en taparrabos. Eso mismo hicimos, con la tranquilidad de que Abdul conocía al dueño del local y de que le pidió que le echara un ojo a nuestras mochilas.

El responsable nos dio unas alpargatas bastante usadas y destrozadas (a Carlo, unas de mujer que le quedaban bastante bien :P) y, sin dilación, entramos. El cambio de temperatura fue muy grande,  pues pasamos de unos 15 grados, que habría en la sala principal, a unos 20-25º, y eso que entramos en la sala del “frío”.

Primeras sensaciones en el Hammam

Pasamos de largo esa sala y entramos en la buena, la del calor. Estuvimos unos 15-20 minutos sentados en el suelo, literalmente, mientras se llenaban varios cubos de agua caliente de un grifo que había ahí dentro y empezamos a sudar. Era una sala rectangular bastante simple, con azulejos y cierta altura, la cual era idónea para retener ese vapor de agua que daba la sensación de estar en un baño turco (algo muy parecido a la foto superior).

Al rato, llegó un señor mayor en calzoncillos con un guante con puntas para empezar a exfoliar y sacar toda la suciedad del cuerpo, mandando primero a Abdul tumbarse boca abajo en el suelo. Ahí empezó la diversión.

El señor mayor se tiró como un león que asalta a su presa encima y empezó a frotar todo el cuerpo por delante y por detrás (lo único que no frotan es la cara y partes íntimas, por razones obvias).

Una vez terminada la sesión de sado exfoliación y aún en el suelo, nos empezó a estirar y crujir todo el cuerpo, cual fisioterapeuta deseoso de verte poner muecas de ¿dolor?. Ja.

¿Dolor o placer?

Tras este cúmulo de sensaciones, el señor mayor nos echó varios cubos de agua caliente por encima para quitarnos los restos de piel muerta y terminar su particular diversión.

Pero no acaba ahí la cosa, no… ¡Faltaba el último estímulo! ¡Baño de agua fría! jaja

Antes de salir, pasamos de nuevo por la sala intermedia, la de agua fría. Ahí, gracias a otro grifo, llenamos varias cubetas de agua MUY FRÍA y cada uno nos las echamos por encima. Con dos cojones.

¿Cuánto vale?

Para los locales el precio es muy económico, alrededor de 10 dirhams (1 €), pero para los turistas la cosa se puede multiplicar hasta x10, dependiendo del hammam o la ciudad. En nuestro caso y pese a ir con Abdul, nos cobraron 50 dirham por cabeza (5 €).

Aunque sea hasta un 1000% del precio real local, sigue siendo bastante barato, en comparación con lo que cuesta en España. Aunque claro, no tienes camillas, ni toallas, ni seguridad, ni zapatillas sin usar…

Pros y contras

Pros: quita toda la suciedad de la piel, te exfolia y te libera de tensión con el crujido final. Además, es una experiencia única que merece la pena vivir en Marruecos.

Contras: fui el tercero, detrás de Abdul y Carlo, por lo que me llevé toda la mierda que ellos tenían, al tumbarme en el mismo sitio y al usar el mismo guante.

Anécdotas

  • Carlo y yo fuimos totalmente a la aventura, por lo que al terminar nos dimos cuenta que no llevábamos calzoncillos de sobra. ¿La solución? Ir a cenar sin ropa interior, con el calzoncillo mojado en el bolsillo del abrigo 🙂
  • Habría de 5-10 locales dándose su particular baño, los cuales nos miraban con bastante curiosidad. Imagino que no estarán acostumbrados a ver turistas en ese tipo de baño tan tradicional.
  • Una vez que terminó todo el ritual, pudimos probar el jabón negro de beldi, una especie de masa negra que se unta por todo el cuerpo, para poder enjabonarnos y seguir echándonos cubos de agua caliente.

Viajero incansable, friki, marketing lover y soñador inconformista. Me considero una persona inquieta, curiosa y un bastante friki. Viajar es una de mis grandes pasiones y siempre que tengo un hueco libre, lo aprovecho viajando a cualquier parte del mundo.

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