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Segundo día en Estocolmo: viaje a Birka y el Ayuntamiento

Segundo día en Estocolmo: viaje a Birka y el Ayuntamiento
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Después del duro día anterior con el ajetreo del viaje y las primeras impresiones del casco antiguo de Estocolmo, resultó que a las cinco de la mañana, ya era de día por la luz que entraba por los ventanales de la habitación del hotel. Sí que amanece temprano por estas latitudes. Pero al menos, no estaba lloviendo.

Stokholm Pass

Terminado el desayuno, decidimos aprovechar esa circunstancia y empezar a usar la tarjeta “Stokholm Pass” que compramos por Internet para tres días (www.stockholmpass.com). Así que, acordamos ir a la isla de Birka, el primer asentamiento de los Vikingos en Suecia.

Camino al embarcadero

Seguimos por la misma calle Kungsgatan del hotel, dirección oeste. Pasamos un puente sobre el canal que accede a la isla Kungsholmen, donde está ubicado el Ayuntamiento. Atravesamos una zona verde que bordea dicho canal.

Por ese sitio, recuerdo lo peligroso del tráfico. Pero no de vehículos, sino de bicis. Porque si no te das cuenta y te metes en el carril, hay posibilidad de atropello. Pues van como motos en ambas direcciones por el revirado camino, ya que no se las ve ni se las escucha llegar. Frente al Ayuntamiento hay unos muelles repletos de ferrys. Buscamos el nuestro, era el último del pantalán.

Viaje en barco a Birka

viaje a birka en barco

Al llegar al embarcadero nos encontramos con un par de filas de gente esperando entrar en el barco. Por un lado, los que entran con el tiket normal, y otra, con los que tienen la tarjeta Stokholm Pass.

Primero entraron los que tenían ticket, ocupando los mejores sitios del barco, principalmente la parte superior y descubierta. Después, entramos los que teníamos la citada tarjeta, y al no haber sitio en la parte descubierta y soleada, nos tuvimos que conformar con ubicarnos dentro, al lado de un ventanal.

embarcaderos en estocolmo

Durante el trayecto, apareció dentro del barco, una especie de vagabundo que se quedaba mirando a la gente, parecía contarlos. Vestía un sayo largo de color crema algo sucio, con un cinturón atado a la cintura del que pendía un pequeño cuchillo. Al final, me enteré que era el guía, que estaba ataviado a la manera Vikinga.

Aunque su aspecto no era precisamente nórdico, era bajito y  medio calvo aunque con coleta. Pues bueno, físico aparte, este señor con todos los respetos, cada poco nos daba una tremenda perorata con su voz bronca por los altavoces del barco, explicando cosas sobre el viaje. Era incansable, y así estuvo prácticamente durante todo el trayecto, dando la murga. Aunque, para decir la verdad, resulto una persona muy agradable y simpática.

Menos mal que pudimos disfrutar de un idílico paisaje. Mar calma, islas deshabitadas  con mucha vegetación y arbolado, bosques, ensenadas y calas. De vez en cuando, nos cruzábamos con alguna motora o embarcación a vela, o pasábamos cerca de algún puerto deportivo.

Experiencia en la Isla de Birka

museo de birka en estocolmo

Tras un par de cortas paradas para recoger gente, en casi dos horas llegamos a la isla. Lo primero que se observa es un bar-restaurante de pretendido estilo Vikingo, construido en madera, decorado con motivos al uso. Y muy cerca, un pequeño museo que recrea las costumbres de la época, la forma de vida y vestir.

Incluso hay una pequeña barca y un par de maniquíes vestidos de la época con cascos (sin cuernos claro). Lo de los cuernos es invención de las películas de Hollywood y anglosajonas.

Cerca del museo, hay una recreación de las cabañas en que vivieron datadas en el siglo VIII, y construidas con troncos de madera, barro y techos de paja, con algún cercado para el ganado. Al lado, hay una especie de muelle donde se pueden ver unos preciosos barcos y canoas de la época.

paisaje con mucha vegetacion y mar de fondo en birka

Ya en la isla, el guía estuvo dando explicaciones a los pasajeros en ingles. Se subía a una colina y largaba el mitin. Por lo que es recomendable conocer el idioma, si quieres enterarte de algo. Básicamente, si esperas descubrir ruinas o algo que denote la estancia de esta gente, no lo vas a encontrar.

No hay restos arqueológicos visibles de construcciones, si bien sólo se ha excavado una parte de la isla. No verás piedras ni nada parecido. Quizás esto pueda desilusionar al excursionista, pero es lo que hay.

No obstante, es un deleite para estar en un ambiente relajado y tranquilo, y un disfrute para la gente que le guste la naturaleza, pues encontrarás mucha vegetación y ovejas por todos lados. Yo intenté darle de comer a una, le enseñé unas hierbas con la mano, dejó de comer, levantó la cabeza y se me quedó mirando fijamente durante un rato pensando que hacer, con cara de circunstancias.

hombre da de comer a ovejas en la isla de birka

Lo mejor del viaje a Birka

Aparte de las recreaciones que he mencionado, creo que fue el trayecto hasta la isla a través del mar del norte, y el contacto con la naturaleza. Esta excursión prácticamente dura todo el día, y al final, puede cansar un poco. Pero es algo que había que hacer, pues se incluye dentro de la tarjeta Stokholm Pass.

Si queréis más información, entrar en el enlace: 1 día en Birka, Estocolmo.

restaurante en birka por fuera estilo vikingo

Ayuntamiento de Estocolmo

Tras atracar el ferry a la dársena, nos dirigimos atravesando el puente y subiendo unas escaleras, al edificio del Ayuntamiento que está justo al lado. Está situado en la isla Kungsholmen, junto al mar y los muelles de Klara Malarstrand.

Se inauguró en el año 1.923, y su construcción es rectangular, realizada en ladrillo rojo. En un extremo, tiene una torre de 106 metros de altura, a la que se puede acceder por escaleras y ascensor. Una vez se entra, existe un patio interior muy amplio, que da acceso a una balconada  con vistas al mar, donde la gente se suele acercar para deleitarse con el paisaje y las puestas de sol.

ayuntamiento de estocolmo

En su interior tiene varias salas, y es el lugar de ceremonias donde se entregan los premios Novel. Concretamente, en el Salón Azul es donde se realiza el banquete tras la ceremonia de los premios.

Mi ocupación actual es la abogacía, y me divierto leyendo, viajando y disfrutando de la gastronomía.

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