Llevo unos cuantos meses viviendo de forma estable en Cádiz capital, donde me estoy adaptando al sitio, a sus gentes y costumbres, después de haber residido fuera desde hace muchos años. Lo llevaba planeando hacía tiempo y hasta hace poco no ha podido ser. Aquí me suelo relacionar con antiguas amistades que han perdurado a lo largo de los años y, ahora con nuevas, de las que me alegro haberlas conocido.
En un principio, nos juntábamos de forma periódica en los bares y restaurantes de Sanlúcar de Barrameda, Casa Balbino, Taberna del Guerrita, restaurante de la bodega La Cigarrera, etc., de los que alguna reseña hemos dado en este blog. Y nos tomábamos unas tapas o raciones acompañadas de manzanillas o cervezas del lugar. Reuniones de varios amigos, también para saborear el pescado y marisco de la zona, recién comprado en la plaza de abastos, traídos esa mañana por los pesqueros que habían estado faenando toda la noche, que elaboraban en la cocina de la citada bodega. Y nos reuníamos en la misma, en su típico patio andaluz, repleto de enredaderas y flores que nos daban sombra y frescor en verano. O en las naves arcadas del interior, junto a las viejas botas de roble donde reposan desde siempre los vinos, apenas iluminados por unas tenues bombillas.

Índice
Centro Cántabro de Cádiz
Con la dichosa pandemia y el confinamiento, se acabaron las salidas a Sanlúcar, y empezamos a buscar sitios alternativos de tapeo y comidas en Cádiz. Primero por la zona de la Avenida donde encontramos alguno, pero que al final no nos convenció del todo. Después, descubrimos el Centro Cántabro, un poco por casualidad y otro porque nuestro amigo Chema tiene antepasados de Cantabria.
Los Cántabros en Cádiz
La historia es que a finales del siglo XIX y principios del XX llegaron los Cántabros quienes gracias a su esfuerzo se hicieron cargo de múltiples negocios en Cádiz, especialmente de las tiendas de ultramarinos. Así, en 1917 había unas 330 tiendas. A partir de los años cincuenta del siglo pasado, continuaron llegando muchos jóvenes Cántabros para trabajar en las tiendas de ultramarinos de Cádiz y el Puerto de Santa María. Primero empezaban como recaderos, después iban subiendo en el escalafón, pasaron a dependientes, encargados y finalmente a dueños del negocio. Llegaban con lo puesto y era una forma de ganarse la vida en esos años.
Aquí en Cádiz, se los llamó “Chicucos“, y ayudaron mucho a los gaditanos pues normalmente prestaban los comestibles hasta que los podían pagar. Esta llegada de cientos de jóvenes siguió hasta los años sesenta, existiendo más de setecientos comercios de ultramarinos. Hoy día, con la apertura de los grandes centros comerciales, apenas quedan algunos regentados por Cántabros de tercera o cuarta generación.
El restaurante

Por ese motivo, para el disfrute de estas personas, que pudieran reunirse para compartir sus vivencias y tradiciones, se inauguró este Centro en 1913, siendo reconstruido en el año 2002 por la anterior alcaldesa de origen Cántabro. Y así consta en una placa de mármol ubicada en su interior, junto al patio destinado a la bolera. El local cuenta con varios salones para comedor, bar, sala de juegos, biblioteca, y otros. Además tiene sitio en el acerado de la calle para poner varias mesas bajo unos viejos arboles. Un lugar relajante y tranquilo para degustar las tapas y platos del lugar.
Se pueden tomar bebidas, tapas o raciones, pero también organizar bajo pedido con unos días de antelación, una comida para varias personas, especialmente en la zona del patio, al lado de la bolera. De la cocina del Centro se encarga Jesús, un joven y gran cocinero, del que hemos degustado varias veces sus habilidades culinarias, tanto de carnes como pescado. Destacan sus famosas paletillas de cordero lechal, solomillos, doradas al horno, atún, estofado de conejo, y un largo etc. Todo ello, acompañado de buenos vinos de rioja y blancos de la tierra o espumosos.
Recomendaciones gastronómicas
Nosotros, especialmente Juan, Chema y yo, solemos acercarnos algunos días a la semana a la hora del tapeo por la mañana, y la verdad es que compensa pasar un rato distraído de conversación entre los amigos, sentados en las mesas del interior o del acerado, bajo la sombra de la vegetación, intentando arreglar el país (seguro que lo conseguimos con el tiempo). El tapeo, como digo, no resulta caro, nos solemos pedir unas cervezas o riojas Aradón acompañados de tapas individuales de venado, unos chicharrones con aceite y limón acompañado de queso curado de oveja Romero Ocaña ligeramente picante y madurado en aceite de oliva.

También se puede degustar un plato de embutidos con ese queso o de cabra, o unas patatas aliñadas, entre otros. Un deleite para el gusto y la vista. Especial mención dedico al vino que nos sirven, un rioja Aradón, suave de sabor con buen regusto, en una copa surtida generosamente. Un tapeo nada caro, con buena relación calidad-precio, pues al final el precio de dos bebidas cada uno y las tapas no suele subir de los 6 o 7 € por persona.




Y destaco, por último, la gracia natural de Pepe, el camarero del Cántabro, un tipo servicial que te hace reír constantemente por sus ocurrencias, al igual que Elena, la simpática y agradable mujer del cocinero, siempre sonriente y dispuesta para que pases una bonita estancia.
En definitiva, un lugar especial de Cádiz, totalmente recomendable, donde se reúnen las condiciones adecuadas para pasar un buen rato en compañía de los amigos, y una buena gastronomía sin que al final te duela el bolsillo.
Ubicación del Centro Cántabro
- Dirección: avenida de Portugal, 3, 11008, Cádiz
- Teléfono: 956 252108




One Comment
Palaceresorts
junio 18, 2021 at 2:41 pmNo he tenido oportunidad de conocer la ciudad de Cádiz todavía , espero poder en estas vacaciones ya que estaré cerca . Me ha comentado mucho sobre cierto lugares de la ciudad incluidos algunos que has mencionado en el post así que espero poder aprovechar mi visita y visitar algunos de los lugares que has recomendado y espero poder brindar mi opinión en breve.