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Primeras impresiones de Edimburgo

Primeras impresiones de Edimburgo
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Detalles del Viaje

Fue un viaje de fin de semana que se estuvo retrasando hasta principios de noviembre. La salida la hicimos desde la terminal 2 del aeropuerto de Málaga, el viernes 4 a las 11:20 h de la mañana. La duración del viaje se prolongó durante tres horas con Ryanair, aterrizando  en el aeropuerto de Edimburgo sobre las 15:00 horas, aunque allí es una hora menos.

Llegada a Edimburgo

A la salida del aeropuerto hay un kiosko donde la gente puede comprar los billetes de autobús Airlink 100. En este caso, yo los había comprado por Internet ida y vuelta en la web de Lothian, teniendo un justificante que imprimí con el código de barras. En el kiosko lo que hicieron fue escanear ese impreso y darnos el correspondiente ticket de ida y vuelta para dos personas. El billete cuesta 7,50 Libras por persona.

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Nada más salir a la calle, sentimos en el rostro, el frío cortante que circulaba en esa ciudad a pesar de estar soleado. Después de guardar cola, se acercó un autobús de color azul de dos plantas donde nos instalamos. Al poco tiempo, empezó la marcha hacia la ciudad. Como era todavía de día, pudimos observar los arrabales y barrios más cercanos.

Nos sorprendió gratamente la cantidad de casas construidas en piedra y rodeadas de jardines que se iban sucediendo entre calles bien asfaltadas, hasta que después de unos veinte minutos, nos adentramos en el centro de la city. Este autobús solo hace el trayecto desde el aeropuerto al centro, parando en el puente que hay sobre la Estación de Waverley, cerca del monumento a Scott, y al contrario.

Llegada al hotel

Desde la parada nos dirigimos hacia el hotel que teníamos reservado, el Holiday Inn Express City Centre (conócelo en Booking aquí), que está ubicado en Picardy place, frente al Omni centre.

Se trata de un edificio construido también en piedra, pero renovado por dentro, donde habíamos reservado habitación para tres noches. Este hotel está bastante bien y se encuentra muy cerca de la parada del bus Airlink, a penas a quince minutos andando,  por Princess Street y Leith street. No tiene pérdida, ya que desde esta última calle se ve el paso elevado que hay sobre la misma, y al fondo, el edificio del Omni centre.

Comiendo y conociendo Edimburgo

Después de hacer el check in en recepción y dejar las maletas en la habitación, salimos a buscar algún sitio para comer, teniendo en cuenta que eran más de las tres de la tarde. Con la duda de si encontraríamos algún restaurante abierto, pues en estas latitudes se suele comer hacia las 12 horas de la mañana.

Lo que hicimos, fue seguir por la acera del hotel, tomando  Queen Street, pasando junto a la iglesia de Saint Paul y el museo nacional escoces de retratos. Aquí tomamos George Street hasta llegar a un edificio de estilo neoclásico que se llama “Standing Order“. Se trata de un antiguo banco de Escocia convertido actualmente en restaurante. Estaba repleto de gente dentro de una gran sala, y con mesas de madera en una habitación contigua.

Allí pudimos degustar nuestra primera comida en la ciudad. Cerveza, coca cola y dos hamburguesas. Eso es lo que había, nada de platos elaborados o complicados.

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Al poco rato, vimos sorprendidos que sobre las 4,30 h de la tarde ya estaba anocheciendo. Vaya tela, poco podríamos ver ese día. No obstante, algo habría que hacer. Así que nos dirigimos al centro pasando por el monumento a Scott, que es bien visible en la ciudad por  ser de piedra oscura y tener 60 metros de alto en forma de pináculo. Tras subir por unas escaleras, accedimos a la calle principal que se llama High street. Esta calle es la más larga del centro.

Tiene una longitud de  1.814 metros  (llamada también la milla escocesa), y se extiende desde el castillo situado en lo alto de una colina hasta el palacio Holyroodhouse, que es la residencia de la Reina cuando viene por aquí. Pudimos observar entre la penumbra (está poco iluminada) los comercios, tiendas y pubs de la misma.

Pasamos junto a la catedral de Saint Giles  hasta llegar a la explanada del castillo de Edinburgo, desde donde se divisaban las luces dispersas de la ciudad. Hicimos algunas fotos en la oscuridad. Al poco empezó a llover. Tocaba ponerse la caperuza del chubasquero y deambular calle abajo entrando en alguna que otra tienda para resguardarnos.

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De regreso al hotel, entramos en el centro comercial existente en Waverley para buscar un local de cambio de monedas. Encontramos una oficina de correos donde comprar libras. Nosotros no pudimos comprarlas en nuestro banco, que hubiera sido lo lógico, por la premura de tiempo, con lo que tuvimos que pagar la correspondiente comisión.

Seguimos  viendo algunas tiendas, y terminamos  tomando un café en el Burger King. Más tarde, volvimos al hotel para descansar, y sobre las 9 h de la noche nos acercamos a cenar al restaurante italiano que está  justo al lado. Se llama “Giulianos“, donde tomamos un par de pizzas, una pinta de cerveza y cola. Eso fue todo por este día.

Mi ocupación actual es la abogacía, y me divierto leyendo, viajando y disfrutando de la gastronomía.

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