calton hill

Último día en Edimburgo

Último día en Edimburgo
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Era nuestro cuarto y último día en Edimburgo y veníamos de ver maravillas como la Catedral o el Royal Mile, pero las ganas eran las mismas pese a ser un fin de semana intenso y sin pausas.

Muy cerca de nuestro hotel se encuentra una colina desde la que se domina la ciudad, denominada Calton Hill, a la que se accede mediante escaleras y rampas. Nada más llegar, nos llama la atención una torre construida  en conmemoración al almirante Nelson, por su intervención y muerte en la batalla de Trafalgar.

Calton Hill

Esta torre data del año 1.807, y se levantó en recuerdo de este marino ilustre. Justo en frente, hay un edificio destinado a observatorio astronómico, y en medio, un antiguo cañón medieval de origen portugués. Y muy cerca de ambos, nos encontramos con lo que parecen las ruinas de un antiguo templo griego, con una serie de columnas, con cierto aire al parthenón de Atenas. En realidad, se trata del Monumento Nacional de Escocia, una obra clásica, que se inició para conmemorar a los caídos en la guerra contra Napoleón, y que quedó inacabada por falta de fondos.

Desde Calton Hill, hay una extraordinaria vista de la ciudad y alrededores. Hacia el norte se puede ver el puerto y la costa cercana, y en la dirección opuesta, la ciudad, con su castillo, los grandes edificios de piedra (muchos de ellos son hoteles), y los parques que la rodean. Bonito lugar para hacer buenas fotos panorámicas, aunque hay que ir bien abrigado en esta fecha del año (noviembre), por el frío y la ventolera que hace.

Bajamos de la colina, y seguimos callejeando hasta llegar a Rose Street, que es una de las calles peatonales más importantes de la ciudad. Aquí podemos encontrar muchas tiendas de ropa y recuerdos, restaurantes y pubs.

Pese a ser domingo, las tiendas están abiertas. Así que entramos en algunas para comprar los típicos recuerdos, pero nada de whiskys, ya se sabe lo caro que están por estas latitudes.

Princes Street Gardens

Continuamos deambulando por Princes street hasta llegar a la altura del museo National Gallery of Scotland, donde accedimos al parque denominado Princes Street Gardens. Impresionante parque, con unos 150.000 m2, ubicado en el centro de la ciudad.

Se inauguró en 1.820 sobre un antiguo lago, donde en la edad media y hasta el siglo XIX, se llegó a utilizar para depositar aguas residuales, arrojar cadáveres, y brujas. Un sitio poco salubre que dio origen a numerosas epidemias en esta ciudad. Menos mal que actualmente, es un bello lugar donde pasear y contemplar la naturaleza que lo rodea, el verde césped, los  frondosos  arboles, y  la fuente Ross, que se instaló en 1.872. Desde este lugar hay una vista espectacular sobre la colina rocosa del castillo.

Es de destacar, por su curiosidad, que este parque está repleto de bancos de madera muy antiguos, y otros más recientes. En cada banco hay una inscripción grabada en una chapa metálica, que indica la persona que lo utilizaba  cuando estaba viva. Después de fallecida, el mantenimiento del banco corre a cargo de su familia, exonerando así al Ayuntamiento de los correspondientes gastos. Y los hay desde mediados del siglo XX, en perfecto estado de conservación, pese a las inclemencias del tiempo.

Grassmarket

Salimos del parque por  la iglesia The Parish, atravesando el cementerio de la misma, entre antiguas tumbas de piedra, que dan a la calle Lothian. Continuamos  rodeando la parte trasera de la peña del castillo, hasta llegar a la sala de conciertos Usher Hall, y finalmente a la calle Bread.

Seguimos por la misma en dirección a Grassmarket, que es una zona de lo más concurrida, especialmente por la tarde y noche, donde se suelen instalar en su plaza rectangular, mercadillos, pintores, etc. Además, aquí es donde existe una buena concentración de pubs y restaurantes de diversos tipos. Un buen sitio para comer y disfrutar del ambiente.

El famoso perro Bobby

Muy cerca de GrassMarket se encuentra la estatua del perro Bobby, que es célebre por permanecer junto a la tumba de su dueño durante 14 años hasta que  se murió. Su dueño fue un policía que falleció de tuberculosis en 1.858. Este perro permaneció junto a su tumba durante ese tiempo, viviendo de lo que le daban de comer la gente. Y falleció en 1.872, estando enterrado junto al policía. Es muy normal que la gente que se acerca a esta estatua, le acaricie el hocico y se lleve un recuerdo fotográfico.

Muy cerca de Bobby, en la calle George IV, se encuentra el pub “The Elephant House“, que fue donde la autora del Harry Potter empezó a escribir el famoso primer libro. Su fachada es de color rojo, y en su interior suelen  verse escritores noveles  con sus portátiles, que intentan emular a la escritora del libro J.K. Rouling, para ver si tienen la misma suerte, y pasar de no llegar a final de mes, a ser un bestseller.

¿Un whisky en Edimburgo?

A la caída de la tarde volvimos a la zona de Grasssmarket para despedirnos y cenar en el famoso pub “The last drop” (el último trago), que es conocido desde antiguo por ser el último sitio donde los presos que iban a ser ahorcados en la plaza que hay delante, tomaban su última bebida antes de despedirse de este mundo.

Pero fue totalmente imposible, lleno a rebosar, pese a ser las siete de la tarde. Así que al final, el único sitio que encontramos fue un mexicano. Burritos y otras delicadeces gastronómicas al canto y mucho picante. Así que la despedida, no pudo ser otra que ir al pub de música “The Wistle Binkies“, para beber algo.

Está en un sótano de la calle South Bridge, 4, donde pudimos probar un conocido whisky escoces, mientras nos deleitamos escuchando la música blues que tocaba  un solista a la guitarra. Una buena forma de quitarse el picante del mexicano y decir adiós a estas frías tierras.

Mi ocupación actual es la abogacía, y me divierto leyendo, viajando y disfrutando de la gastronomía.

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