Excursión al pueblo de Howth (Irlanda)

Howth se trata de un lugar pintoresco, situado cerca de Dublín, que merece la pena visitar. Un lugar donde relajarse, paseando entre antiguas casas y contemplando el puerto, repleto de pesqueros, yates y gaviotas. Este pueblo no te dejará indiferente porque desconectas de la ciudad, y te sitúas en un entorno natural con mucho encanto.

Cómo ir de Dublín a Howth

Tren Cómo ir de dublin a howth

Nosotros salimos de Dublín, tomando el tren Dart, en la estación Tara, que está cerca del río Liffey y del Puente Butt, por la parte de atrás del Trinity College.

La duración del trayecto es de aproximadamente 30 minutos. Y lo hace en plan lento, pausado, con varias paradas. Recorriendo los arrabales de la ciudad, las casas donde vive la gente, el campo, y ya cerca del pueblo, vemos elegantes mansiones, campos de golf. A través de un istmo se accede al pueblo de Howth, que está situado en una isla, ubicado en la bahía de Dublín y el cabo del mismo nombre.

Qué ver y hacer en Howth

Nada más salir de la pequeña estación nos encontramos muy cerca del puerto, rodeado de casas de estilo antiguo. No vemos edificios modernos de pisos ni nada que se le parezca. Se ve todo muy auténtico y verdadero.

Recorremos el puerto bordeándolo en todo su contorno. Seguimos por los caminos existentes entre el césped, viendo de cerca, los barcos pesqueros amarrados. Los hay de todo tipo, desde grandes metálicos y un poco oxidados hasta los botes más pequeños.

Monumento a los marinos desaparecidos

Monumento a los marinos desaparecidos

Nos paramos en el monumento dedicado a los marinos desaparecidos. Una gran cruz de piedra y un ancla, situado frente al puerto. Con inscripciones emotivas: “Para aquellos que nunca volverán“; “Perdidos pero nunca olvidados“; “En memoria de aquellos que han muerto en el mar“, etc.

Puerto deportivo y el muelle

Puerto deportivo y el muelle de Howth

Vistas del acantilado de Howth desde el muelle

Y seguimos andando hasta llegar a las instalaciones del puerto deportivo. Y frente al mismo, la visión se transforma en cientos de yates y mástiles de los veleros, que se elevan cortando el cielo gris, encapotado.

Seguimos más allá, hasta dar con la escollera y el mar, en la zona derecha del muelle. Por encima de la escollera continuamos hacia el final. Nuestra intención es ver las focas que sabemos existen en este pueblo.

Preguntamos a una señora mayor, que estaba paseando un perrito. Nos dice que hay un par de focas, que están en la parte contraria del muelle, por la zona de los pesqueros. Nos dividimos en el recorrido. Miguel se dirige hacia los acantilados de la costa y las calles del pueblo. Y yo hacia el muelle pesquero para buscar las focas.

Desando el camino, vuelvo a pasar por delante del puerto y del monumento. Y enfilo hacia el final del muelle de la izquierda. Voy viendo los barcos, las casas de piedra, los restaurantes, almacenes, y los pescadores que recogen las capturas y mariscos que meten en las tiendas.

El muelle es largo, está repleto de embarcaciones, y sobre mi cabeza sobrevuelan cientos de gaviotas. Después de un rato, me paro, me asomo al filo del muelle. Una gaviota se me acerca como si nada, y sin timidez ninguna se pone junto a mí. Pienso que es una delicia, un encanto, estar junto a un animal salvaje que no tiene miedo al hombre.

No se inmuta, porque aquí la gente no se dedica a espantar a los animales. Sino a convivir. Y lo he visto también en Dublin, cuando los pájaros del parque San Stephen´s,  llegan a tus pies, mientras los contemplas sentado en un banco de madera.

Focas en libertad

focas en Howth

Me dedico en compañía de mi amiga a contemplar la dársena, el agua del puerto, con la cámara en la mano, por si aparece una foca.

Estoy un buen rato mirando por todas partes, y al final, veo algo al fondo, de color gris, que sale de vez en cuando a la superficie. Está bastante lejos, pegada a unos barcos atracados en el otro espigón, el de la derecha.

Sigo mirando, después se sumerge y aparece en otro sitio, dirigiéndose a un promontorio que sale del muelle en el que estoy. Me dirijo hacia allí con paso apresurado por si tengo suerte y la puedo fotografiar. Llego al promontorio que se interna dentro del puerto. Es de forma circular.

Hay algunas personas contemplando las vistas, los barcos, los yates y, al fondo, las casas del pueblo. Pero yo sólo estoy atento al agua, con la cámara preparada. Después de un tiempo, aparecen dos pequeñas olas en la quietud del agua. Son como manchas grises que sobresalen del agua y nadan juntas en mitad del puerto. Empiezo a disparar como un poseso, le doy al zoom, porque no están cerca. Al final alguna foto consigo, después de mucho disparar. Vaya, pienso, he tenido algo de suerte, me llevo un recuerdo de las focas. Aunque no las he visto de cerca.

Isla de Ireland´s Eye y faro

Isla de Ireland´s Eye y faro

Al otro lado del espigón está el antiguo faro del puerto, y justo enfrente la pequeña isla de Ireland´s Eye, que está desahitada. Si quieres ir hasta allí, en este muelle hay una embarcación que hace excursiones para verla de cerca.

Algún que otro velero sale de la dársena y pone rumbo a la isla, para subir la vela mayor. Pero el día no está para navegar a vela. Apenas hay viento, y al poco empieza a llover. Menos mal que llevo un chubasquero, para estas ocasiones.

Me quedo esperando a Miguel en el muelle junto a las gaviotas, viendo el panorama. Llueve, a ratos con fuerza, pero estoy contento porque me gusta este pueblo y he fotografiado a las focas. Me llama por teléfono y quedamos para continuar la visita.

Iglesia de Santa María

Iglesia de Santa María, Howth

Acordamos seguir andando por la carretera de entrada al pueblo, hasta llegar a St. Marys Church, bajo una intensa lluvia. Está al lado de la carretera, interna en un precioso paraje natural.

Se construyó en la forma actual en el siglo XIV, y está dedicada a la Virgen María. Cuenta con torre campanario, construida en piedra. Sitio ideal para hacer buenas fotos, aunque el día no acompaña.

Castillo de Howth

Castillo de Howth, entrada

Castillo de Howth

Castillo de Howth

Continuamos carretera adelante hasta llegar a un desvío a la izquierda, donde tomamos una pequeña calzada que se interna hacia el castillo, que está enclavado en un lugar idílico, entre prados verdes y zonas de bosque.

Construido en piedra, esta fortaleza es del año 1.464. Está habitado por sus actuales dueños, los descendientes del barón de Howth. Sirve de entrada a un campo de golf y una escuela de cocina. Se puede visitar los domingos a través de varios operadores turísticos.

Como nota curiosa, decir que en 1.576 sufrió un ataque de los piratas, para pedir provisiones y alimentos. Como la familia del Barón estaba cenando, se negaron en redondo. La consecuencia fue que la familia acordó con los piratas, tener siempre un cubierto previsto para la cena, por si a alguno le daba por aparecer. Y desde entonces hasta hoy en día, se dice que siempre hay un sitio para cenar en este castillo, para el que lo desee.

Acantilados de Howth

Acantilados de Howth

Acantilados de Howth

Acantilados de Howth

Mientras  yo iba en busca de las focas, para aprovechar al máximo nuestra estancia en Howth, Miguel fue hacia los acantilados. No tiene pérdida ninguna, para llegar hay que seguir la cuesta que empieza justo al lado del muelle.

El tiempo de llegada al principio del acantilado es de unos 20 minutos andando. Y para recorrer los acantilados, indefinido (son aproximadamente 6 km).  Unos 30 minutos son suficientes para llegar a una zona alta con buenas vistas de los acantilados.

Merece mucho la pena escaparse a este sitio. Y no solo por las vistas rocosas y el mar, sino por tener una visión panorámica del pueblo, y del puerto, con la isla y faro de fondo.

Después de ver el castillo,  nos volvimos a la estación de trenes, dirección Dublín. Teníamos solamente 2 días en Dublín, y nos quedaba mucho por descubrir en esta preciosa ciudad.

Excursión al pueblo de Howth (Irlanda)
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Apasionado de los viajes y del disfrute de la gastronomía.

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